¿Cómo nos regulamos frente a situaciones que nos causan gran intensidad?, o también podríamos preguntarnos ¿Cómo nuestros padres o cuidadores nos enseñaron a contenernos frente a experiencias que requieren de nuestras habilidades emocionales? 

La gestión emocional la podríamos definir como una respuesta establecida y de afrontamiento que se despliega frente a la adversidad o también como la forma en que contenemos, elaboramos y regulamos nuestros procesos emocionales. 

Marian Rojas Estepé, en su artículo Inteligencia emocional (2024), considera la gestión emocional como la habilidad de gestionar de manera correcta las emociones, tanto las nuestras como las de los demás siendo capaces de analizar los sentimientos, sobre todo cuando son negativos (tristeza, ira, enfado, agresividad) y entender qué nos ha llevado a reaccionar de esa manera.  

Cuando la gestión de nuestras emociones la relacionamos con nuestro mundo laboral, podemos pensar que esto se puede transformar en un gran desafío del día a día, considerando que no somos responsables de las reacciones emocionales de los demás, y si que somos responsables de nuestras propias reacciones. 

En un artículo del Consejo de Salud Ocupacional, Cuida tu salud mental dentro y fuera de lo laboral, se recomienda tomar en consideración las siguientes estrategias para mejorar nuestra conductas, emociones y cognición al momento de gestionar nuestra emocionalidad. 

  • Practique el diálogo y la comunicación constante y asertiva con los miembros de su trabajo, familia y personas cercanas como mecanismo eficaz para negociar y resolver problemas. 
  • En lo posible busque momentos concretos del día para hablar y compartir con su red de apoyo sea a nivel laboral o personal para sentir mayor contención. 
  • Procure respetar los turnos de palabra y tener en cuenta las opiniones de todos. 
  • Evite hablar si una situación le molesta en exceso o si está enojado. 
  • Identifique y respete las expresiones emocionales suyas y de las demás personas. 
  • Tome decisiones consensuadas.

Según Munía, en su artículo La Importancia de la Gestión de las Emociones en los Equipos de Trabajo (2023), expone que también es importante gestionar las quejas y críticas, y llevarlas a un espacio constructivo para aportar a soluciones y que no se quede sólo en juicios. Dentro de estas, sugiere no tomarse las cosas de forma personal, respetar los canales de comunicación y buscar las soluciones en conjunto y que permitan un mejor desarrollo comunicacional y emocional en la organización. 

Al aplicar estas estrategias de manera consistente, podrás manejar conscientemente tus emociones y abordar los desafíos diarios de manera más efectiva.

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