De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2023, el estrés se define como un estado de preocupación o tensión mental provocada por situaciones difíciles. En el contexto de nuestra vida actual, surge la pregunta: ¿Qué sucede si estos estados se prolongan en el tiempo? ¿De qué manera afectará a nuestro cuerpo y a nuestro mundo interno? ¿Cómo podría influir el estrés en nuestras relaciones familiares, sociales y laborales?

Las respuestas a estas interrogantes nos llevan a comprender que el estrés crónico aumenta el riesgo de sufrir diversos problemas de salud, tales como depresión, trastornos digestivos, enfermedades cardiovasculares y alteraciones en el ciclo de sueño. Sin embargo, ¿cómo podemos mejorar nuestras conductas para gestionar de forma más efectiva los desafíos cotidianos? No existen soluciones mágicas cuando se trata de nuestro bienestar emocional, pero es fundamental tomar conciencia de nuestra esfera emocional y analizar los factores que perturban nuestro equilibrio emocional, en este sentido, las prácticas de mindfulness nos pueden ayudar con nuestro propósito, ya que reducen nuestros niveles de ansiedad y angustia.

Por otro lado, el asesoramiento y compañía de un psicoterapeuta siempre es una herramienta positiva para tomar perspectiva sobre cómo podemos afrontar nuestro día a día. Otra sugerencia fundamental es establecer límites, aprende a decir «no» cuando sea necesario, lo que ayuda a establecer límites saludables en tus relaciones personales y laborales para evitar sentirnos abrumados. También es muy importante gestionar bien tu tiempo, organizar tu día de manera eficiente, estableciendo prioridades y evitando la procrastinación, lo que te ayudará a reducir el estrés relacionado con el trabajo y las responsabilidades diarias. A su vez, puedes practicar técnicas de relajación, incorporar la respiración profunda, la meditación o el yoga puede ser útil para reducir la ansiedad y el estrés.

Por último, es muy importante darle espacio a nuestros hábitos, mejorar nuestra alimentación, mantener rutinas de ejercicios, mejorar nuestra higiene de sueño y por supuesto mantener espacios de recreación saludable junto a personas que consideramos cercanas y significativas, así como realizar actividades que sean de tu agrado y que beneficien la conexión personal. 

Al practicar estas estrategias de forma consistente, podrás mejorar tu capacidad para afrontar los desafíos diarios de manera más efectiva y construir una mayor resiliencia frente al estrés.

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